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Vie 1 Nov 2013 - 14:46
FRACASO DEL SECESIONISMO
Cartas de opinión 5612-57
Finalmente, el Presidente de la Generalidad se ha visto en la obligación de dimitir. Empujado y echado del camino por quienes habían sido hasta ahora sus socios en el retroceso social, cuestionado por sus socios en la federación, discutido por el conjunto de los catalanes, la falta de iniciativa legislativa desde las últimas elecciones autonómicas en la región demuestran que estamos frente a un política sin ideas: ¿a qué intereses sirve, pues, su oratoria secesionista? El catalanismo sólo se ha tornado independentista con el colapso del Estado liberal. Conviene recordar, desde una perspectiva histórica, la inestabilidad del catalanismo: en ocho años, desde Cataluña se elevó a un gobierno militar liderado por el entonces Capitán General de la región, Miguel Primo de Rivera y se proclamó una secesión ilegal –por definición-, ilegítima y violenta –en tanto que violentó el proceso que se iniciaba.
 
No sorprende, por tanto, que la marea secesionista, aunque minoritaria y en retroceso, haya superado con creces al Presidente de la Generalidad y a las élites económicas de la zona. En ambos casos, la previsión realizada no tenía en cuenta un elemento trascendental. Hasta ahora, el chantaje había funcionado adecuadamente a los intereses de esas élites económico-políticas. Tanto CiU, como el tripartito y el Partido Popular y PSOE se habían abandonado a esta montaña rusa. Ahora, no obstante, la desesperación de las clases populares ha entrado en juego. Las encuestas señalan una relación directa entre la trayectoria descendente de la economía y la ascendente del secesionismo. A nadie se le escapa que el llamado proceso soberanista sobrevive alimentándose del hambre y la desesperación de los catalanes. Es, por tanto, frente a esas élites económico-políticas, no frente a los ciudadanos de a pie, contra quienes oponemos nuestra política, tanto dialéctica como práctica.
 
La falta de una gobernanza suficiente es palpable en todo el Estado, pero especialmente en Cataluña: de nuevo, me remito a modo de ejemplo a la falta de actividad legislativa desde las últimas elecciones regionales. La dimisión de ese Presidente que se creía, a la vez, Mesías y Odiseo, evidencia el fracaso por parte de las instituciones catalanas –y consecuentemente, por parte de sus partidos- para dar respuesta a las verdaderas problemáticas de los ciudadanos. La dimisión es el reconocimiento tácito de ese fracaso por parte de las formaciones secesionistas.
 
El ya dentro de poco Expresidente de la Generalidad definía las elecciones que se avecinan como plebiscitarias. De acuerdo. Aceptémoslas así, pero hagámoslo del modo siguiente: elijamos entre el pan o el agravamiento del hambre. No es cuestión de fe: es una conclusión basada en una observación empírica. La falta de medidas de las instituciones catalanas, en connivencia pasiva por parte del Gobierno central, continúan desangrando a las clases medias y bajas de la región. Ese es el modelo que han demostrado hasta ahora, el modelo que han practicado mientras destinaban más y más recursos a esa fantochada de la Transición Nacional. El Frente Patriótico hará presencia en las próximas elecciones en la región. Lo hará, por supuesto, del lado de los que piden pan. Es cierto: no pretendemos poner fronteras, aspiramos a poner alimentos en las mesas de las familias españolas a las que este sistema económico y este proceso hacen retroceder hasta la beneficencia. Por supuesto, no nos molesta reconocerlo: nos oponemos drásticamente a la secesión y no aceptamos ningún tipo de consulta en ese sentido. En cambio, elevamos la máxima de pan y trabajo, algo que hasta ahora se ha demostrado incompatible con las aspiraciones secesionistas.
 
Es por ello por lo que reitero: nuestra política contra el secesionismo no se dirige, sino, a las élites económico-políticas. A los demás, les consideramos ciudadanos con temor a la pobreza, insuflados de una ilusión que se ha desbocado. A estos nos dirigimos recordando que no comprendemos España sin Cataluña y que, consecuentemente, los españoles catalanes forman parte integral de nuestro pensamiento y proyecto político. La anticipación de elecciones muestra el fracaso de un camino que no da más de sí, que ha agravado los problemas de la región, ha elevado el conflicto y ha distanciado a Cataluña del resto de España, su principal –y natural y esencial- aliada para reconducir la situación social. A esos catalanes les recordamos que los partidos de las instituciones catalanas han sido incapaces de dar respuesta a sus problemas. Es el momento, por tanto, de dar un giro, de buscar alternativas. Nuestra formación, revolucionaria, unitaria y social, extiende su mano y advierte: Cataluña es la primera batalla de nuestra Revolución identitaria, que es la del pan y la del trabajo. En ella, conscientes del maltrecho estado en el que el sistema financiero y la incapacidad de las siglas tradicionales han dejado esta tierra, ofreceremos sangre y sudor para liberar a los catalanes de las cadenas del hambre, el desempleo, la secesión, la corrupción y la debilidad institucional.
 
Fdo. Sauro MOLAS GINER
Frente Patriótico.
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