Política XXI
¡Únete a nosotros, te gustará!

Unirse al foro, es rápido y fácil

Política XXI
¡Únete a nosotros, te gustará!
AVISO DEL CAPXXI: Foro clausurado. Pasamos buenos momentos junto a todos, Política XXI marco una época. ¡Gracias por formar parte de ello!

Ir abajo
Pedro Negro
Pedro Negro
Cantidad de envíos : 175
Fecha de inscripción : 28/07/2009

Interviú: ¿Consulta popular? Empty Interviú: ¿Consulta popular?

Sáb 1 Ago 2009 - 19:01
En fechas recientes se celebraba en el Congreso de los Diputados un debate, y la subsiguiente votación, sobre una consulta popular para revisar nuestra actual Constitución. Aunque llevada a la cámara por EEA, el BLOC fue quien se encargó de darle forma. La pregunta que debería responder el electorado era: "¿Aprueba usted el inicio de un proceso político para la revisión, actualización y reforma de la Constitución de 1978?"

A partir de ahí comenzaron una serie de intervenciones parlamentarias, algunas especialmente sorprendentes. Por ejemplo, el PSOE mostraba su recelo ante un resultado favorable al cambio, pues llevaría a una segunda pregunta obligada: "¿Y qué cambiamos?" Según Bono, supondría un riesgo pues habría quien se arrogaría el resultado como reflejo de los cambios propios: si hay que cambiar monarquía por república, España unida por naciones varias... En realidad el que alguien quiera adueñarse de los resultados tampoco supone un problema porque para reformar la constitución es necesario contar con una gran mayoría de apoyos en el Congreso y, en ocasiones, una mayoría de votos entre el electorado. Hago un inciso: siempre me he preguntado por qué es necesario un mayor consenso entre los representantes del pueblo que entre el pueblo mismo. A tal punto llegamos que incluso se puede reformar la Constitución sin celebrar referéndum alguno, de espaldas al pueblo y confiando en que sus diputados sepan interpretar su sentir, que era la opción expresada por el diputado Romance, de IU-LV. Hecho el inciso, recupero el hilo y vuelvo con el PSOE.

En el PSOE, además de Bono, tomó la palabra Relaño para proponer una comisión de reforma. Esto resulta contradictorio con lo anteriormente expuesto pues, si la consulta pretendía sólo conocer la opinión del pueblo sobre si estaban a favor o en contra de una reforma constitucional, abrir dicha comisión suponía, de facto, considerar que el pueblo estaba a favor de dicha reforma, aunque hubiera que discutir los términos.

El portavoz del PCE, Iniesta, propuso que se celebrara primero la consulta y luego, si el electorado se mostraba favorable, presentar una segunda propuesta en la que hubiera diferentes opciones, idea apuntada por el republicano Gunto García. Para que resultara, además, habría que informar bien a los votantes.

Los partidos de derechas no daban ninguna explicación sobre su oposición a la consulta, más allá de lo dicho por el portavoz del PP, José Luis Sánchez: "Ni las formas de la propuesta, ni el contenido ni la credibilidad del que la presenta dan la talla. Quien presenta esta propuesta es precisamente aquel que quiere romper la Constitución." Así desde PP y CDE, con el apoyo tácito del PSOE, ausente en la votación, se rechazaba la celebración de una consulta popular.

Teniendo en cuenta que en 1978, cuando se celebró el referéndum sobre la Constitución, una gran parte de los actuales ciudadanos no tenían derecho a voto -algunos por edad, otros porque ni siquiera habían nacido- y que las circunstancias del país eran diferentes, pues veníamos de una dictadura de cuarenta años ¿no creen los representantes del pueblo, aquellos que son elegidos por éste, que es positivo que pueda dar su opinión sobre el asunto? Llegamos a una situación absurda en la que se permite a la ciudadanía opinar cada cuatro años, menos en determinadas cuestiones que llevan sin sondearse más de treinta años. Partiendo de la base de que la Constitución busca más la estabilidad que la democracia -sólo así se explica que para reformarla haga falta una tremenda mayoría, lo que en la práctica equivale a dar más poder a una minoría inmovilista que a una mayoría reformista- y que la consulta popular sólo serviría para conocer la opinión y que luego, cada cual con su conciencia, actuaría de la forma que viera adecuada, bien rechazando la reforma bien apoyándola: ¿por qué se da por hecho que reclamar la consulta es reclamar la reforma? Son cosas distintas. ¿Acaso no podrían los partidos contrarios a la reforma constitucional mostrarse partidarios de la consulta para salir reforzados? ¿O es que suponen que el resultado no les sería favorable?

Si el parlamento es la sede de los representantes del pueblo ¿qué tiene de malo consultar al pueblo directamente sin necesidad de intermediarios?
Volver arriba
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.